Cuco
2012-01-19 No pudo ser. Cuco empeoró. Ya no movía el rabín y gemía todo el tiempo. Murió esta tarde entre los brazos de Blanca de forma dulce y sabiéndose querido. Será inevitable no pensar en tí cada vez que entremos en la finca, Cuco. Tanta fama como tenías de morder y te portaste como un campeón todo el tiempo que estuviste malín, demostrando que finalmente habías decidido confíar en el ser humano.
Ayer un niño de diez años me dijo una frase preciosa: "¿Sabes por qué los perros viven tan pocos años en comparación con los humanos? Porque ellos no tienen que aprender a querer". Bien, creo que Cuco ya había aprendido.
